
Artículo elaborado por Elisa Saavedra
La pornografía se ha convertido, cada vez más, en el “manual de instrucciones” de los y las adolescentes. Hoy, el primer contacto con la educación sexual ya no ocurre necesariamente en casa o con la primera pareja, sino a través del consumo de contenido pornográfico.55
Según la campaña “Vamos a hablar de pornografía” del Ministerio de Igualdad (2024), 6 de cada 10 adolescentes consumen pornografía, iniciándose en algunos casos a los 8 años. Curiosamente, el 90% de los padres cree que sus hijos no ven porno. Por su parte, el Ministerio de Justicia (2024) indica que 7 de cada 10 adolescentes consumen porno de manera habitual en España, y el 53,8% lo vio por primera vez entre los 6 y 12 años
En 2025, un estudio conjunto entre Red.es, Unicef España, la Universidad de Santiago de Compostela y el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática encuestó a casi 100.000 jóvenes de 10 a 20 años, revelando que casi un tercio consume pornografía diariamente, semanalmente o de manera eventual, y el 73% afirma que el acceso es muy fácil. La edad media de primer contacto se sitúa en 11,5 años.
Un informe de Save the Children (2020) sobre 1.753 adolescentes entre 13 y 17 años muestra que:
- 93,9% consume pornografía en la intimidad, principalmente en el teléfono móvil.
- 98,5% del contenido reproduce dinámicas de desigualdad y violencia.
- Más de la mitad de los adolescentes utiliza estos contenidos como referencia para sus experiencias personales.
- Para el 30%, estos vídeos son la única fuente de aprendizaje sexual.
La Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (2024) indica que los chicos consumen más pornografía que las chicas: a los 16 años, 32% de chicos frente a 6,2% de chicas, siendo mayor el acceso intencional en chicos (73,2%) que en chicas (27,1%). El acceso accidental, en cambio, es más común en chicas (72,6%) que en chicos (66,2%).
El consumo también se ve influido por el contexto social: amigos y familiares pueden facilitar el acceso, considerándose en ocasiones un rito de “validación social”. Otros jóvenes lo encuentran de manera accidental a través de WhatsApp, Telegram o Instagram.

El consumo problemático de pornografía en adolescentes tiene múltiples efectos negativos:
- Aumenta la agresividad, impulsividad y sensación de soledad.
- Disminuye la capacidad de atención y autoestima.
- Dificulta el aprendizaje y la regulación emocional.
- Distorsiona la percepción de la sexualidad y fomenta conductas sexuales de riesgo.
- Favorece la cosificación de la mujer y legitima creencias erróneas sobre la violación, culpando a la víctima.
La prevención es clave para un desarrollo sano. Familias, colegios e institutos deben enfocarse en:
- Acompañamiento y educación afectivo-sexual desde edades tempranas.
- Programas de pensamiento crítico sobre el consumo de pornografía.
- Fomentar la comunicación sin juzgar.
- Proporcionar recursos alternativos para debatir sobre sexualidad.
Algunas alternativas recomendadas incluyen:
- Series y películas: Pubertat
- Libros: Tu cuerpo es tuyo, ¿POR qué NO? Cómo prevenir y ayudar en la adicción a la pornografía, Eso no es sexo: otra educación sexual es urgente
Referencias
Ministerio de Igualdad. (2024). Ana Redondo presenta la campaña «Vamos a hablar de pornografía». Enlace
Ministerio de Justicia. (2024). Gobierno impulsa la protección de menores frente a la pornografía en Internet. Enlace
R. Sanmartín, O. (2025). Casi un tercio de los alumnos consume pornografía ‘online’. El Mundo. Enlace
Villena-Moya, A., Testa, G., Hodann-Caudevilla, R. M., Chiclana-Actis, C., Mestre-Bach, G. (2024). Pornografía en la edad infantojuvenil: situación actual y su prevención. Pediatría Integral, 28(1), 66.e1–66.e6. Enlace
Save the Children. (2020). (Des)información sexual: Pornografía y adolescencia. Enlace