Pensamientos obsesivos y rumiación

Para hablar de los pensamientos obsesivos o rumiación es importante primero saber cómo son los pensamientos:

  • Fluctuantes: son pensamientos particulares que tenemos en la cabeza durante un momento y al minuto siguiente podemos llegar a tener el pensamiento completamente opuesto.
  • Efímeros: si no los hacemos caso, no duran más de unos minutos.
  • No definen a la persona que los produce: nuestra mente es mucho más que los pensamientos que produce. “La persona no es sus pensamientos”.
  • No siempre son conscientes: a veces se quedan de fondo, como si fueran música.

Por otro lado, los pensamientos obsesivos o rumiación se caracterizan por ser intrusivos, por generar malestar y por repetirse sin que podamos controlarlos. La mayoría de las veces se centran en preocupaciones y miedos. En resumen, son esos pensamientos que giran el bucle en tu cabeza, que te acompañan desde hace años, con los que has intentado negociar en varias ocasiones para que se vayan, a los que les has intentado demostrar que están equivocados.

La rumiación es un proceso cognitivo que implica la regulación emocional y el afrontamiento de las emociones ya que estas van muy ligadas a los pensamientos, esto significa que, si las emociones son excesivamente fuertes, los pensamientos también lo serán.

Para que se entienda mejor, un ejemplo de esto es que, si te levantas de buen humor, sientes mucha energía y por lo tanto tus pensamientos serán muy positivos, encontrarás cosas a tu alrededor que refuercen este estado de ánimo. Por el contrario, si te levantas triste, es probable que todo te vaya a resultar difícil y a su vez todo esto reforzará tu mal humor.

Incluso si en ambos ejemplos nos encontramos ante la misma situación, lo único que cambiará tu pensamiento es tu emoción. Por esta razón es muy importante identificar nuestras emociones para que la carga emocional de los pensamientos no se vuelva tóxica. Es importante saber que no existen emociones positivas o negativas, sino que cada emoción tiene una función sana, hay que aceptarlas y afrontarlas.

Algunos consejos para conseguir manejar los pensamientos obsesivos o rumiación son:

  • Identificar la fuente de malestar principal y orientarnos hacia posibles soluciones.
  • Si la preocupación no depende de ti, concentrarte en lo que sí depende de ti.
  • Establecer metas concretas para conseguir una mejora en el estado de ánimo ya que al conseguir las metas aumentará tu sensación de autocontrol.
  • Escribir tus pensamientos en un papel y organizarlos junto con la emoción que te hace sentir cada pensamiento.
  • Salir a pasear o hacer ejercicio físico para obtener un nuevo enfoque ante la situación.

Si sientes que los pensamientos obsesivos o la rumiación están interfiriendo significativamente en tu bienestar, no dudes en contactar con nosotros al 918 261 784. En la Asociación Nacional de Psicólogos en Acción de España podemos ayudarte a comprender lo que estás viviendo y trabajar contigo para recuperar el equilibrio emocional.

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