¿Cómo podría ayudar a un familiar o amigo con TCA durante la navidad?

La navidad es una época marcada por la ilusión y las luces de colores, por las reuniones familiares y los reencuentros a veces después de estar meses fuera de casa.

Es un momento en el que nos reunimos en la mesa para hablar sobre los propósitos que se han cumplido y los que se han quedado por cumplir. Este aspecto tan idílico, de estar todos juntos alrededor de la mesa, disfrutando de las comidas más típicas de la comunidad y poniéndonos al día de las cosas que han ocurrido durante el año, no es un plan tan apetecible o ilusionante para todo el mundo.

Y es que para quienes su mayor enemigo es la comida, estas fechas pueden estar marcadas por la ansiedad y el miedo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los TCA se encuentran entre las condiciones de salud mental con mayor prioridad, a causa del alto riesgo que implica para la salud sobre todo en la adolescencia. Se estima que entre un 11% y un 27% de los adolescentes presentan conductas de riesgo para desarrollar TCA, siendo los más frecuentes la anorexia y la bulimia, en edades cada vez más tempranas, como los 10 y los 12 años.

Unas fechas caracterizadas por los polvorones, los turrones y las comidas en masa, pueden ser una amenaza devastadora para quienes sufren trastornos alimentarios. Ya no solo por lo que supone la ingesta, sino por tener que hacerla alrededor de gente, con una rutina y tiempos diferentes a los habituales, y con la planificación de un menú con el tiempo suficiente como para desestabilizar una mente que aún no está del todo preparada.

¿Cómo podemos ayudar a un familiar, amigo o compañero en estas fechas?

Es importante reflexionar sobre cómo los TCA pueden manifestarse, desde las restricciones en la ingesta, hasta los atracones. Y cómo estas fechas, en las que la comida tiene una presencia tan fuerte, pueden hacer que las personas con las que compartimos estos días tan señalados sufran. Podemos tener en cuenta varias recomendaciones para interactuar con personas con este problema:

  • Sugerencia número 1: Evitar hacer comentarios sobre el físico de los demás. Es común que, tras pasar varios meses sin ver a alguien, surja la tendencia a opinar sobre cambios físicos. Comentarios como: “¿Estás más delgado/a?” o “¡Has crecido mucho y te has estilizado!” pueden influir de manera negativa en la percepción que la otra persona tiene de sí misma, aunque se pretenda hacer desde una perspectiva inocente.
  • Sugerencia número 2: Si deseas preguntar sobre la situación emocional o personal de alguien, es importante hacerlo desde una preocupación genuina, sin hacer referencia a su apariencia física. Por ejemplo, en lugar de enfocarte en cómo se ve la persona, podrías preguntar: “¿Cómo estás?” o “¿Qué tal te encuentras?”. Esto demuestra interés por su bienestar interno y no pone énfasis en su físico, lo que puede ser más sensible y respetuoso.
  • Sugerencia número 3: Evitar insistir con la comida y el chantaje emocional. Es decir, en lugar de usar frases como “¡Come un poco con todo lo que me ha costado cocinar tu plato favorito!”, es más adecuado preguntar desde una perspectiva más abierta y respetuosa, como: “¿Te apetece?”. Consiguiendo así que la decisión de comer no se vea presionada por factores externos.
  • Sugerencia número 4: No opinar sobre los platos ajenos. Frases como “¿Todo eso vas a comer?” o “Llevas ya cinco polvorones, ¡deja alguno!” o “¿No vas a comer más, solo esas miguitas?” pueden generar incomodidad. Es por eso, por lo que es mejor optar por un enfoque sin juicios, como, por ejemplo: “¿Te está gustando?” o simplemente no hacer comentarios sobre la ingesta ajena para evitar influir de forma negativa en las emociones y/o seguridad de los demás.
  • Sugerencia número 5: Realizar actividades que no estén relacionadas con la comida, como los juegos de mesa o los planes al aire libre. Para poder fomentar así la conexión social y el disfrute sin tener como tema central la comida, y compartir tiempo de forma relajada y sin presiones.
  • Sugerencia número 6: Fomentar conversaciones durante las comidas que desvíen la atención de la comida, ayudando a crear un ambiente más relajado, especialmente para quienes puedan sentirse incómodos, evitando que su atención se centre constantemente en ello. Por ejemplo, podría ser útil hablar sobre temas de interés común, así como experiencias compartidas.
  • Sugerencia número 7: Puede ser importante establecer una señal común con un familiar cercano y de plena confianza. Permitiendo así acompañar emocionalmente a la persona afectada si fuese necesario.
  • Sugerencia número 8: En unas fechas marcadas por los regalos, es importante centrarse en opciones que no estén relacionadas con la imagen corporal, como la ropa o sus tallas, las cuales pueden afectar a la imagen corporal. En su lugar, se pueden dirigir a aspectos de interés como libros, colonias o experiencias.

Teniendo en cuenta lo difícil que pueden ser estas fechas para quienes padecen un TCA, estas ideas pueden ser útiles para ofrecer comprensión y apoyo. Los pequeños gestos, relacionarnos desde la compresión libre de juicio, anteponer el respeto y ofrecer un entorno seguro respetando los límites necesarios, puede suponer un respaldo para aquellas personas que así lo necesiten. No se trata de ofrecer soluciones rápidas, sino de brindar un apoyo constante que fomente en las personas que puedan padecer este problema sentirse aceptados tal como son. Cada acción pensada para el bienestar de la otra persona contribuye a que pueda afrontar estos días con más seguridad y tranquilidad.

Desde el equipo de Psicólogos en Acción estaremos encantados de ayudarte en caso de que lo necesites, si es así, ponte en contacto con la asociación y se te asignará un psicólogo con quien poder trabajar en tu recuperación.

Bibliografía:

Costa, J. M., & Costa, J. M. (2023, 7 noviembre). Sobrellevar la Navidad durante el tratamiento del TCA. SOM Salud Mental 360. https://tca.som360.org/es/blog/sobrellevar-navidad-durante-tratamiento-tca

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