Adicción al trabajo y personalidad

A pesar de que la adicción al trabajo no está recogida en el DSM V ni en el CIE-1, la adicción al trabajo es descrita por la literatura como una adicción comportamental que se caracteriza por la compulsión a trabajar excesivamente, incluso a costa de la salud, las relaciones personales y el bienestar general. Sin embargo, aún necesita más validación empírica para ser reconocida oficialmente como una adicción conductual.

A pesar de no ser reconocida como un trastorno como tal, la adicción al trabajo es un tema de creciente interés en psicología, y varios estudios han señalado sus efectos negativos; como el estrés, el agotamiento emocional y el deterioro de las relaciones interpersonales.

Griffiths (2005) identifica 6 componentes centrales que aplican a la adicción al trabajo: saliencia; modificación del estado de ánimo (el trabajo se utiliza como una estrategia para afrontar estados de ánimo negativos, estrés, etc.); tolerancia (se necesitan cantidades crecientes de trabajo para experimentar los mismos efectos psicológicos que antes) y síntomas de abstinencia cuando la persona no puede trabajar (como síntomas desagradables a nivel fisiológico y mental, conflicto con otras personas y consigo mismo) y por último, la recaída, que consiste en la tendencia a volver al patrón previo de trabajo después de haber conseguido un comportamiento controlado o abstinencia (Kun et al, 2020).

En cuanto a los rasgos de personalidad, se ha visto que juegan un papel importante en el desarrollo de la adicción al trabajo.

Según varios estudios (por ejemplo, Andreassen, Hetland, & Pallesen, 2010; Burke, Matthiesen, & Pallesen, 2006) de los 5 grandes rasgos de personalidad, un elevado nivel de extraversión, neuroticismo y responsabilidad, son factores de riesgo para la adicción al trabajo. Esto hace alusión al hecho de que aquellas personas que trabajan de manera obsesiva se muestran con altos niveles de responsabilidad y neuroticismo. Así mismo, que las personas más sensibles a las recompensas (el reconocimiento, por ejemplo), busquen mantener buenas relaciones sociales a nivel laboral y por ello, muestran niveles más altos de extraversión.

Además, la afectividad negativa, referida como la tendencia de una persona a experimentar emociones negativas intensas con frecuencia como ansiedad, tristeza, miedo, culpa o irritabilidad, también se ha demostrado que es un factor de riesgo (Kun et al, 2020).

Además, la afectividad negativa, referida como la tendencia de una persona a experimentar emociones negativas intensas con frecuencia como ansiedad, tristeza, miedo, culpa o irritabilidad, también se ha demostrado que es un factor de riesgo (Kun et al, 2020).

Otro rasgo fundamental de personalidad que tiene una correlación positiva significativa en el desarrollo de la adicción, según varios estudios, es el  perfeccionismo (por ejemplo, Falco et al., 2017, 2014; Girardi et al., 2015; Stoeber, Davis, & Townley, 2013), en concreto el perfeccionismo autoorientado, en el que la persona establece altos estándares para sí mismo acompañado de una alta presión por alcanzarlos. Según estos estudios, el perfeccionismo es el factor de personalidad más fuertemente asociado con la adicción al trabajo (Kun et al, 2020).

En cuanto a los procesos emocionales, la inestabilidad emocional y las dificultades en la regulación emocional también influyen positivamente en la aparición de dicha adicción. (Kun et al, 2020).

En conclusión, aunque los rasgos de personalidad de una persona no son determinantes a la hora de adquirir una adicción al trabajo, sí que contribuyen a su adquisición y mantenimiento. En función de los rasgos, una persona tendrá más o menos probabilidades a desarrollarla, siempre que el contexto y la situación particular lo favorezcan.

Los rasgos que están fuertemente correlacionados con el riesgo de adicción al trabajo son: la extraversión, la responsabilidad y el neuroticismo (haciendo referencia a los 5 grandes rasgos de personalidad). Así como el perfeccionismo auto orientado y la afectividad negativa.

Por último, cabe mencionar que sería interesante que estudios futuros explorasen si la ansiedad rasgo, el trastorno obsesivo-compulsivo y la personalidad tipo A realmente influyen de manera significativa en la adicción. La investigación con respecto a estas dimensiones es limitada, aunque en diversos estudios se han obtenido correlaciones positivas moderadas (Kun et al, 2020).

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Referencias Kun, B., Takacs, Z. K., Richman, M. J., Griffiths, M. D., y Demetrovics, Z. (2021). Work addiction and personality: A meta-analytic study. Journal of Behavioral Addictions, 9(4), 945-966. https://doi.org/10.1556/2006.2020.00097

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