Suicidio: mito VS realidad

Según los últimos datos ofrecidos por el INE (Instituto Nacional de Estadística), en 2020 se consumaron al menos 4140 suicidios en España. Tales datos nos invitan a realizar un cálculo sencillo pero abrumador: casi 12 personas se han quitado la vida diariamente en nuestro país durante el año 2020. Es la primera causa de muerte no natural desde el año 2008, incluyendo los fallecimientos por accidentes de tráfico. Entre los jóvenes de entre 15 y 19 años, el suicidio es la cuarta causa de muerte.

Más allá de arrojar datos que afirman y reafirman la urgencia de reducir estas cifras, este artículo pretende exponer muchos mitos que, lejos de reducir la problemática, aumentan los obstáculos para evitar más suicidios. 

Sin embargo, antes de entrar en lo que da nombre al título, conviene hablar sobre algunos aspectos relacionados con el suicidio:

En primer lugar, empezando desde el concepto menos grave, tipificamos la ideación suicida como esa idea o pensamiento que una persona tiene de suicidarse, sin ser necesario que lo comunique a otras personas o que cometa actos autolesivos.

Después, aumentando en la escala de peligrosidad, tenemos lo que llamamos la comunicación suicida, que consiste en hablar sobre la ideación o, en casos más graves, sobre métodos con el que llevar a cabo el suicidio.

Por último, la conducta suicida, son acciones que consisten en autolesionarse o, directamente, desembocar en el resultado fatal. El intento de suicidio es aquella conducta autolesiva que a pesar de no terminar con la vida de la persona si se da con intenciones de provocarse la muerte. Si la persona consigue su objetivo, se puede decir que ha llevado a cabo un suicidio.

Teniendo estos conceptos en cuenta, expondré algunos mitos sobre el suicidio que debemos eliminar si queremos estar informados para prevenir con mayor eficacia el suicidio:

Mito: Las personas se suicidan sin haber dado señales de ello.

Realidad: 8 de cada 10 personas que se han suicidado han dado señales o han comunicado claramente sus intenciones.

Mito: Preguntar a una persona sobre su ideación suicida puede provocar un intento suicida.

Realidad: Es muy probable que se sientan mejor si hay alguien que los escuche, ya que se sienten arropados y acompañados en la situación de sufrimiento por la que está pasando.

Mito: El suicidio se hereda, está en los genes de la familia

Realidad: Es posible que exista una predisposición a padecer episodios depresivos en algún momento de la vida, pero no a tener ideación suicida en sí.

Mito: Las personas con conductas suicidas son enfermas mentales psicóticas.

Realidad: Es cierto que el hecho de que haya un trastorno mental es un factor de riesgo de peso, pero existen investigaciones que defienden que estas personas tienen un gran contacto con la realidad y gozan de pensamiento racional.

Mito: Los suicidios son solamente casos aislados.

Realidad: Generalmente hay un factor desencadenante que aumenta significativamente el peligro de suicidio.

Mito: Todas las personas que se suicidan están deprimidas.

Realidad: Aunque una gran parte de las personas que tienen intención de suicidarse tienen un trastorno depresivo, se han encontrado una gran variedad de trastornos que están relacionados, como el trastorno límite de personalidad o trastorno bipolar, trastorno de conducta alimentaria, abuso de sustancias, trastornos de ansiedad, etc.

Mito: Si una persona utiliza un método con baja letalidad, es que en realidad no quieren suicidarse.

Realidad: Muchas veces, estas personas no conocen en detalle el nivel de letalidad de diferentes métodos que utilizan para consumar el suicidio.

Mito: Pensar en el suicidio es algo extremadamente raro.

Realidad: Entre el 40% y el 80% de la población, según los estudios realizados, ha tenido alguna ideación suicida, aunque a medida que la intensidad o la frecuencia aumenta, este porcentaje se reduce.

Estos son algunos de los mitos más comunes que pueden tener las personas de nuestro entorno y no son de ayuda a la hora de intentar hacer frente y reducir el sufrimiento de las personas que lo están pasando realmente mal y que están pensando en suicidarse.

En relación a la prevención del suicidio, hace unos meses se creó el 024, una línea de atención a la conducta suicida. Si tienes algún familiar que tiene este tipo de conductas, también puedes llamar, ya que el 024 está abierto tanto a las personas con ideas suicidas como a sus familiares.

A parte de este recurso, la OMS ha elaborado recientemente una guía para prevenir el suicidio, llamada LIVE LIFE, donde se recomiendan las siguientes medidas:

  • Restringir el acceso a medios utilizados para suicidarse (armas de fuego, ciertos medicamentos, plaguicidas…)
  • Educar a los medios de comunicación para informar con responsabilidad sobre el suicidio y su prevención.
  • Fomentar y desarrollar en la población, sobre todo en los jóvenes, aptitudes y habilidades sociales y emocionales.

Espero que te haya servido este artículo para conocer muchos de los mitos que existen sobre esta problemática que nos afecta a todos por igual. Si tienes alguna duda o pregunta acerca de la conducta suicida, o simplemente quieres publicar tu opinión al respecto, no dudes en poner tu comentario.

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